About achieving dreams

September 6, 2026

Hace una semana firmé mi sueño. Desde pequeño siempre he querido pushear los límites y ver hasta dónde se puede llegar. He trabajado desde los 11 años como un cabrón, de sol a sol, 7 días a la semana; no había mucho más.

He conseguido cosas bastante guays, creo. Cuando eres un niño y no tienes nada, te piensas que el día que tengas dinero todo se solucionará y ya está. Pero no, al contrario: coges muchas más responsabilidades, estrés, presión, ego y mil mierdas más.

No es fácil gestionar muchas cosas cuando, desde que tienes 18 años o antes, tienes a gente alabándote y casi todo lo que haces sale bien. He sacrificado mi infancia, mi adolescencia y ahora los 20 por cumplir cosas que, cuando las contaba, parecían de locos.

Uno de ellos —uno de mis sueños que ni me hubiera imaginado— se ha materializado: me mudo a USA en unas semanas a montar una empresa con un equipo top mundial. Sinceramente, ni lo he celebrado ni nada; simplemente un día más en la oficina, just keep pushing.

El nivel de sacrificio de estos últimos meses (y de estos años también) ha sido bastante jodido. Mi madre tuvo un tumor y, cuando se infectó la operación, no pude ir a verla. Noches sin dormir, semanas sin salir de casa, vuelos y más vuelos, presión, estrés...

Seguramente no tenga ningún sentido racional. Económicamente no merece la pena; a partir de cierta cantidad deja de tener sentido ganar más dinero. Pero hay algo intrínseco en hacer cosas que vayan más allá de ti y que puedan cambiar un poco la humanidad. Seguramente sea una utopía, pero alguien tiene que creérsela para hacer cosas grandes.

No sé si tiene algún sentido hacer esto, la verdad; me lo he planteado mil veces. Lo único que sé es que no me lo perdonaría y me arrepentiría toda mi vida.

Obviamente hay muchos días en los que te gustaría ser un chaval normal, tener novia y disfrutar. Es una vida jodida de pelotas (las hay mucho peores, I know); la cantidad de sacrificio y sufrimiento solo es comparable a la de un deportista profesional.

Por el camino pierdes a mucha gente: parejas, amigos, momentos con la familia... La recompensa es jodidamente grande, pero el camino se sufre como un puto cabrón.

No sé, estoy muy contento, pero por otro lado los últimos meses pesan de cojones. Supongo que es solo una época, pero una vez que pasa todo el subidón viene la hostia, y la hostia está siendo grande.